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Hemos entrado en la web de la DGT y nos hemos ido a los informes de siniestralidad vial que realiza todos los años. Son públicos y se pueden consultar.

Y después de ver el informe de 2017 (el último publicado), hay varias cosas por las que indignarse muy seriamente.

Primera razón:

Cuanto ves las causas (factores concurrentes, le llaman) de los accidentes, para la DGT, los problemas de mantenimiento de carreteras, los problemas de señaléctica o los problemas de la pésima calidad de algunas de nuestras carreteras, simplemente no existen y no causan ningún accidente.

Para la DGT, ni un solo accidente en este país está causado por los defectos de la infraestructura vial. Ni UNO. Y eso ya es una falsedad como la copa de un pino.

Es decir; que los agujeros, las estrías o la gravilla en las carreteras,  la pintura antideslizante que sí desliza, la pintura reflectante que no refleja por la noche, los asfaltos que no drenan y generan aquaplanning con pasmosa facilidad, manchas de aceite o fuel derramadas, las tapas de alcantarilla, arcenes sucios, inexistentes o ilegales, obstáculos en la calzada, aceras deterioradas, las señales poco visibles, borradas, deterioradas o inexistentes, incluso los “guardias tumbados” para ralentizar la velocidad, muchos mal colocados (en la zona de frenada, para impedir frenar bien si vienes rápido)  o simplemente ilegales…. Todos estos defectos o ilegalidades de las vías públicas, para la DGT no causan ni 1 sólo accidente, porque dentro de las estadísticas de las causas de los accidentes ni se contemplan como factores concurrentes.

Segunda razón:

Hablando de los factores concurrentes, según la DGT, están así definidos “Esta complejidad lleva a hablar de factores concurrentes, entendidos como todos aquellos factores relacionados con las personas, los vehículos y las vías que han podido desempeñar algún papel en la ocurrencia del accidente o el agravamiento de sus consecuencias

Así que los guardarrailes asesinos no existen en la DGT. Se ve que los guardarailes no son factores concurrentes y no agravan las consecuencias  de un accidente. Hay que ser  algo más que necio para no reflejarlo, cuando es algo más que obvio que para los accidentes de moto, los guardarraíles son un factor concurrente que agrava enormemente las consecuencias de un accidente. Pero no para la DGT.

Tercera razón:

El famoso permiso B+3, o el que les “regalan” a los conductores de coches con más de 3 años de antigüedad para que puedan conducir motos de hasta 125 cc y 15 cv de potencia.  La siniestralidad de este colectivo es mucho más alto que los conductores que se han sacado el permiso de conducir de moto.

Desde que se legalizó este permiso y en el período 2003- 2013, los accidentes de conductores con permiso de moto han aumentado un 51%, y los accidentes de conductores de B+3 casi un 300%. O si queréis verlo de otro modo, el 75% de los accidentes de moto con victimas pertenecen al permiso B+3, dato por ejemplo del año 2013. Y no hay datos más recientes, no sé si por conveniencia para no mostrar el puñetero desastre de esa ley que “regala” permisos de conducir motos.

Será buena para los vendedores de motos y scooters de 125, pero hace mucho daño al colectivo motorista porque ha disparado la siniestralidad, como es natural.

Cuarta razón:

Resulta que la DGT cuenta con más helicópteros Pegasus para perseguir y multar a los conductores que helicopteros medicalizados el SEM (Servicio de Emergencias Médicas a nivel nacional) para socorrer a los accidentados y atender cualquier emergencia aunque no sea de accidentes de tráfico. Es decir; aquí se privilegia la persecución y la multa antes que el salvamento y la atención. Y así nos va. Es sólo un ejemplo.

Quinta razón:

En las estadísticas de accidentes de motocicleta, la primera  infracción es la velocidad. Pero claro, esos son criterios subjetivos de los agentes que realizan el atestado, que muy probablemente tendrán razón en algún atestado, pero no en todas. Y sobre todo, los atestados de las policías locales, muy dudosos en general por la escasa formación y medios para realizarlos.

De hecho, en el párrafo aclaratorio de la tabla, ya se habla de “presuntas infracciones”, no de infracciones.  Pero ahí queda el dato de que aproximadamente el 25% de los accidentes de moto llevan implícitas la infracción de velocidad.

De nuevo y si uno lee la letra pequeña, la propia DGT reconoce lo siguiente: “Para los vehículos ligeros, las velocidades medias no son muy altas, excepto en las carreteras convencionales con límite de velocidad de 90 kilómetros/hora, donde la velocidad media es superior al límite de velocidad. De hecho, más del 85% de los conductores de vehículos no superan en 20 kilómetros el límite de velocidad, exceptuando de nuevo las carreteras convencionales más lentas y de noche. Es destacable que en las autovías alrededor de un 10% de los conductores de vehículos superan en 10 kilómetros la velocidad límite

Es decir, no parece que seamos unos delincuentes en los temas de velocidad. La realidad es que respetamos los límites, y mucho. Y cuando los rebasamos, es por poco. No parece que la velocidad sea un problema de verdad, sino más bien una excusa para freírnos a multas en toda circunstancia.

Conclusiones

En definitiva y para no alargar mucho este tema, si la DGT quiere bajar siniestralidad, tiene que atacar de frente el consumo de alcohol y drogas (26% y 15% de los accidentes respectivamente) como primera medida, introducir el factor concurrente “desperfectos en la vía o mala señalización” y a ser posible, darles a los agentes  que analizan los accidentes más medios, recursos y formación para que los factores subjetivos se minimicen y las estadísticas sean más serias y fiables.

Por otro lado, ya hay múltiples sentencias que responsabilizan a las deficiencias en las carreteras y su defectuoso mantenimiento sobre accidentes, en los casos es que se producen reclamaciones. Es decir; aunque ese factor concurrente no exista para la DGT, la realidad es que SÍ existe en los tribunales. Pero claro… que agente va a poner que el factor recurrente fué el mal estado de la carretera, o la falta de señalización, o cualquier otra cosa que culpabilice a sus jefes (los poderes públicos)?

Un último comentario: Entre los factores concurrentes, sólo el 1% de los accidentes se atribuyen a “falta de pericia del conductor”, y eso no se lo cree nadie entre los conductores de coches, y muchísimo más en los accidentes en los que está involucrado un permiso B+3.

De verdad queremos mejorar las cifras de siniestrabilidad?

Pues que la DGT se mire un poco más el ombligo y asuma que tiene gran parte de culpa: por no hacer bien sus informes, mucho más volcadas en sacar hechos que buscar razones, apuntando factores concurrentes sin criterios objetivos o simplemente eliminando los factores concurrentes que no le convienen. Y en el tema de motos, con eliminar el nefasto B+3, la siniestralidad bajaba a menos de la mitad. Así para empezar.

Y aún no hemos hablado de desarrollar programas de Seguridad Vial en serio, desde niños, o de que de una vez por todas, las autoescuelas sirvan de verdad para aprender a conducir, no a aprender a sacarse el carnet, que es lo que hacen ahora.

Pero claro, si para la DGT la impericia sólo causa el 1% de los accidentes, poco podremos mejorar en este punto.

Pero no, cuales son las respuestas de la DGT? Pues entre otras, las gilipolleces como los drones multadores, la obligatoriedad de llevar guantes en moto o nuevas furgonetas camufladas….  Por nuestra seguridad, no?

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